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Villa, un culé en Nueva York

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Publicat a El Periódico el 4 de juny de 2015

Envueltas ambas rodillas con dos aparatosas bolsas de hielo y exhausto tras el empate de su equipo, el New York City Football Club, con el Chicago Fire, a David Villa se le iluminan los ojos al recordar la final de Wembley (2011), la última final de la Liga de Campeones disputada y ganada por el Barcelona (3-1 ante el Manchester United). “Es, sin duda, uno de los momentos más felices de mi carrera”, asegura el asturiano, que entonces vestía la camiseta azulgrana. “Ansiaba desde hacía mucho tiempo disputar una final de la Liga de Campeones. Y en el campo, la superioridad del equipo fue enorme. La sensación entre los jugadores era de una superior inmensa, incluso tras el gol de Rooney, que en otra situación, nos hubiese provocado un poco de miedo”, explica.

Ese día, ante el Manchester United, Villa formó parte de la delantera titular del equipo de Pep Guardiola junto a Leo Messi y Pedro. Y con ellos trenzó el gol del canario y acabó marcando el suyo propio. “El 3-1 que, quizá no fue decisivo, pero que nos dio la tranquilidad de que en un despiste no se fuera todo al traste”, apunta el Guaje.

Cuatro años después, Villa seguirá la final de Berlín desde Nueva York. Animando a los que fueron sus compañeros y a Luis Enrique, su ídolo de infancia y a quien, curiosamente, apenas conoce. “Todo el mundo nos supone amigos, porque yo siempre digo que fue mi referente y ambos somos de Gijón y del Sporting, pero casi no nos conocemos, sólo hemos coincidido en una ocasión y fue no hace mucho, con motivo de un homenaje a Quini”, confiesa.

Desde la distancia, Villa ve “muy fuerte” al Barça de cara a la cita europea. “Con todos los respetos para la Juve, que es un grandísimo equipo y se ha ganado disputar la final por méritos propios, pero si el Barcelona tiene un buen día…”, deja en el aire.

Feliz en Nueva York

Tras superar unos problemas musculares que le impidieron disputar varios partidos, El Guaje anda ahora más contento porque vuelve a jugar. La suya ha sido una apuesta por lo desconocido porque cuando en junio pasado ­–después de ganar la Liga con el Atlético de Madrid, perder la final de la Liga de Campeones y participar de la sorprendente caída de la selección española en el Mundial de Brasil–fichó por el NYCFC, la franquicia no contaba aún con ningún otro futbolista, en las oficinas de la entidad ­apenas trabajaban media docena de empleados, faltaban nueve meses para que el equipo jugara su primer partido y no disponía ni tan siquiera de escudo o logo, tampoco se sabía cómo sería su camiseta.

“Participar en la construcción de un proyecto tan grande como este es muy bonito. Algo que, junto a los primeros trabajadores de la entidad, hemos vivido como si fuéramos una familia. Y estoy muy feliz”, asegura.

El asturiano es la estrella del NYCFC, su primer jugador, el primer goleador de su historia –marcó en el debut del equipo en la pretemporada ante el St Mirren­– y su capitán, responsabilidades que el futbolista asume convencido, tanto en el vestuario como en el césped. “Aquí se ha invertido mucho esfuerzo y dinero, así que sabemos de la exigencia del proyecto”, conviene el Tuilla.

El pasado verano, el Guaje aceptó la oferta de Ferran Soriano, director ejecutivo del Grupo City, y se instaló con su familia en el Upper West Side, en una de las torres Trump que hay al lado del río Hudson. En un rascacielos de vértigo, desde donde por un lado se observa buena parte de Manhattan y, por el otro, la costa de New Jersey.

Con él, se trasladaron a Estados Unidos su mujer y sus hijos, los tres de corta edad; también su agente, Víctor Ortuño; Oscar Pitillas, preparador físico con quien el asturiano coincidió en el Calderón y que ahora trabaja para el City, y, más recientemente, Pablo Álvarez, amigo de Villa desde sus inicios en el Sporting de Gijón, un centrocampista que jugó la temporada pasada en el Langreo (2aB) y que, después de un periodo de prueba, se ha quedado en el equipo newyorquino.

Aún así, los primeros meses en Nueva York fueron “extraños” para David, que, sin todavía compañeros ni competición en juego, se entrenaba “solo o con chavales universitarios” reclutados para ejercitarse al lado del ariete. “Fueron días de entrenar mucho, estudiar inglés y también de disfrutar de la ciudad con la familia”, recuerda el Guaje.

Luego, en octubre, Villa se marchó un tiempo a Melbourne, donde disputó cuatro partidos el con equipo que el grupo City tiene en Australia. “Me vino muy bien, porque echaba de menos competir”, señala ahora.

Superado el periodo de adaptación, la familia del futbolista se siente cada día mejor en su nuevo hogar. La hija mayor del asturiano ya asistía a un colegio bilingüe en Barcelona, y ahora, estudia en un centro privado de alto prestigio.

Sus padres y sus suegros tampoco se perdieron en marzo el debut de David en los Estados Unidos. Y con ellos disfrutó el jugador de sus habituales paseos por Central Park, de algunas compras por la 5ª Avenida y también de las hamburguesas de Joint, un curioso garito al cual se accede por el lujoso hotel Meridien.

A un par de meses de cumplir su primer año en Nueva York, el Guaje, que apenas sabía inglés, cuenta que ya no tiene problemas para comunicarse con sus compañeros de equipo. “Me llevo muy bien con los latinos, como Sebas [Velasquez], que es un trozo de pan, o Javier [Calle], pero también intento salir a cenar con los chicos americanos para practicar el idioma y entender su cultura futbolística. La verdad es que no tengo ninguna vergüenza con el inglés y en cuanto puedo, me lanzo”, añade entre carcajadas. Con quien todavía no se atreve a hablarlo es con la prensa.

En lo futbolístico, el asturiano ambicioso, asegura que ha llegado a la MLS para aportar también su granito de arena en el crecimiento del soccer, que intenta sacar la cabeza entre el beisbol, el fútbol americano y el baloncesto, consideradas disciplinas propias para los locales.

“A nuestro primer partido vinieron 62.000 espectadores y eso no se ve en muchos campos de Primera de la Liga. Más allá del Barcelona y del Madrid, el jugador europeo juega pocas veces ante tanta gente. Y yo también vine por eso, para jugar para esta gente”, conviene el delantero.

En cuanto al equipo, Villa destaca que en la cancha el City “se maneja bien con la pelota”. “Tenemos un medio campo de mucho toque –asegura– y todavía esperamos la llegada de Frank Lampard [su concurso en el Manchester City ha retrasado la incorporación al equipo de Nueva York]. La verdad es que nos sentimos cómodos con la posesión”.

“David es un gran trabajador, un competidor por naturaleza, un ganador y una gran persona”, resume, por su parte, el entrenador Jason Kreis sobre el delantero. A Villa, que firmó el debut perfecto en el Yankee Stadium al marcar en la primera victoria del NYCFC en casa, se le ve esforzarse por ayudar al equipo y agradar al público. De momento, sin Lampard y una defensa tierna la empresa está resultando complicada.

“Por el tipo de competición, al haber playoff, la liga regular te la puedes tomar con cierta tranquilidad. En España puedes fallar menos”, apunta el delantero. Aún así, la lucha del NYCFC para alcanzar el playoff está resultando más complicada de lo que esperaba el asturiano.