Publicat a El Diario Vasco el 23 de desembre de 2014
Las autoridades de Nueva York tratan de rebajar la tensión que se vive en la ciudad en los últimos días, tras el asesinato de dos agentes de policía en Brooklyn y la reacción de parte del cuerpo, el NYPD, que señaló al alcalde, Bill de Blasio, como corresponsable de los hechos.
De Blasio, que finalmente pudo visitar ayer a las familias de los fallecidos, Wenjian Liu (32 años) y Rafael Ramos (39), en lo que se podría entender como un gesto de distensión del departamento, recurrió a un discurso emocionado, evocando los “tristes” minutos que pasó con los allegados de ambos agentes, para pedir una tregua a la policía y, también “dejar las protestas a un lado”, en referencia a las manifestaciones contra la brutalidad policial que se repiten en la ciudad tras las muertes de Mikel Brown o Eric Garner.
En un discurso entrecortado, con largos silencios, el alcalde insistió: “Es tiempo de estar unidos, respetar a las familias, hacer un paso atrás y concentrarnos en ellos. Hablaremos de todo en el momento apropiado. La luz se va, hoy es el solsticio de invierno, pero volverá”.
Los sindicatos de policía, acusan a De Blasio, entre otras cosas, de no haber estado al lado del cuerpo tras las protestas por los últimos casos de violencia policial –en Nueva York, las muertes de Garner y Akai Gurley– que han puesto al departamento en el punto de mira.
Ayer, el jefe de la policía, William J. Bratton, llegó incluso a afirmar, en una entrevista en la NBC, que el asesinato de los agentes era un “spinoff” de las protestas ciudadanas.
Horas antes, el gobernador, el también demócrata Andrew Como, pronunció un discurso parecido al de De Blasio, en la NPR (la radio pública). “Este es un momento para la reflexión y la unidad. Debemos permitir un tiempo de paz a las familias, pensar y aprender qué debemos cambiar. Ahora los sentimientos están demasiado a flor de piel”, dijo. Algunos familiares de los agentes muertos pidieron, igualmente, superar este mal trago en paz.
Y es que muchos recuerdan que desde diciembre de 2011 no moría asesinado un agente de la policía de Nueva York. “Des 1970, cuanto entré en el cuerpo, que no vivía una tensión como la actual”, añadió Bratton.
De momento, desde el gabinete del alcalde se sigue intentando limar asperezas con el NYPD para que el mandatario pueda asistir al entierro de los agentes asesinados sin sentir, de nuevo, el rechazo de sus compañeros. De Blasio fue mal recibido por estos en el hospital, la misma noche de la muerte de Ramos y Liu. Los agentes lo recibieron de espaldas.
La policía de Baltimore advirtió a la de NY
En cuanto a la investigación de los hechos, se sigue recabando información sobre el asesino, Ismaaiyl Brinsely. Robert Boyce, jefe de detectives del departamento de policía de Nueva York ha revelado que Brinsley, de 28 años, había sido arrestado en 19 ocasiones –en Georgia y Ohio– por pequeños delitos. Y condenado a dos años de prisión por haber disparado un arma robada en un lugar público.
Según Boyce, tras sus problemas con la justicia, el joven “declaró haber estado bajo tratamiento psiquiátrico”. Y se sabe que el año pasado, “intentó suicidarse”. Sus familiares aseguran no haber tenido ningún contacto con él en los últimos meses.
Los agentes rastrean ahora sus cuentas en redes sociales. Tanto en Instagram como en Facebook, Brinsley había mostrado “ira contra el gobierno, contra la policía, contra sí mismo y desesperación”, ha señalado el jefe de detectives.
Por otro lado, la policía de Baltimore, donde vivía el hombre y dónde hirió a su expareja, antes de partir hacia Nueva York, insiste en que mandó a sus colegas del NYPD un fax con la fotografía de Brinsley en el que advertía que “un sospechoso armando con una pistola de 9mm” y que había publicado fotografías en Instagram amenazando con matar a algún policía ese día podía andar por Brooklyn.
En las últimas horas, también se ha sabido, que antes de matar a los policías, Brinsley conversó con un par de muchachos que encontró por la calle, según ha revelado el jefe de detectives Boyce. Les preguntó a qué pandilla pertenecían, los animó a seguir su cuenta de Instagram y, por último, los conminó a observar su fechoría.
