Concluida una larga jornada de huelga, las gafas de sol ocultaban el pasado 15 de enero las lágrimas de algunos trabajadores de las dos plantas que la multinacional alemana de componentes de la automoción, Continental Automative, tiene en Rubí (Barcelona). “Llevamos dos meses de muchos nervios, crispación e incertidumbre. En la fábrica, el ambiente se corta con un cuchillo”, reconoce Sergio Gabas, ingeniero de procesos de la compañía.
El 20 de noviembre, Continental presentaba un plan global a diez años que incluía el cierre de dos de sus plantas (una en Alemania y otra en Estados Unidos), la reducción de la producción de otras tres y el consiguiente recorte de miles de empleos. La planta de Rubí quedaba entonces en el limbo. La multinacional alemana consideraba su producción desfasada para la nueva era del coche eléctrico y se comprometió a buscar una salida, que incluía la posible venta de las instalaciones. El 22 de enero, la compañía anunció un expediente de regulación de empleo (ERE) para parte de los 760 trabajadores de las plantas vallesanas. El ERE quedó, finalmente, paralizado al día siguiente tras la mediación de la Generalitat. Ahora, en Rubí, todos viven pendientes de la reunión convocada para el lunes, 3 de febrero, por el departamento de Trabajo de la Generalitat, en la que se encontrarán los representantes de la empresa y los de los trabajadores. “Por la planta corren 700 versiones de lo que puede ocurrir”, señala Gabas.
“Tras el shock inicial, porque nadie se esperaba el anuncio de cierre, nuestro deber es buscar las mejores opciones para la plantilla: un buen plan de recolocación o de reindustrialización si alguien compra la planta, prejubilaciones negociadas si hace falta y, también, salidas voluntarias con condiciones”, señala Nuria Requena, presidenta del comité de empresa.
Aunque los tres sindicatos representados en Rubí (UGT, CC OO y FTC-IAC) mantienen cierta unidad ante el conflicto laboral, la Intersindical recela de la reindustrialización de la planta y recordaba, en un comunicado, el caso de Valeo, en Martorelles (Barcelona), en el que el proceso de reindustrialización llevó a la plantilla a renunciar a las indemnizaciones y, luego, vio cómo el nuevo operador, Class Plastics, rebajaba sus condiciones laborales.
La edad media de los trabajadores de Continental Rubí ronda los 45 años, con un histórico de 20 años en la empresa. Un 85% de la plantilla son mujeres —“se ha demostrado que funcionamos mejor para la producción del tipo de piezas que tocamos”, asegura Requena—, como las tres representantes sindicales: la propia Requena (UGT), Montse Malé (CC OO) y Mari Carmen Vilà (FTC).
Tiempos mejores
Continental era una “muy buena empresa donde trabajar”, coinciden los empleados con los que ha podido hablar este diario. “Ni notamos la crisis. Por esa época incluso se ampliaron nuevas líneas”, apunta Gabas, de 49 años y 25 de antigüedad en la compañía. “Siempre hemos tenido buenas condiciones y buen sueldo”, añade Javier García, de 45 años y empleado en el área de logística desde hace 14. Su pareja también trabaja en Continental Rubí, un caso que se repite en la planta. “Para nosotros la situación es muy difícil porque, además, nos llevamos la tensión a casa. Yo lo veo de una manera, porque soy más impulsivo, y ella de otra, porque es más tranquila. Nos cuesta conciliar el sueño. Es una situación que nadie esperaba, nos ha caído como un jarro de agua fría”, insiste García.
La multinacional, con decenas de fábricas por el mundo, facturó en el tercer trimestre del año pasado 33.414 millones de euros, pero perdió 926 millones. Ese es el dato que está detrás del plan de recortes, además del nuevo contexto que rodea al sector del automóvil: la electrificación y un incremento de la digitalización para el que la producción de Rubí no estaría preparada, según la multinacional.
Centrada en la producción de tableros analógicos para automóviles, Rubí ha fabricado para casi todos los grandes de la industria de la automoción, sobre todo, para el grupo Volkswagen (incluyendo Seat y, de manera residual, Skoda), BMW, el grupo PSA y también para la italiana Fiat.
Inmersa en un gran plan de reestructuración, la empresa considera que las instalaciones, “con su actual cartera de productos y configuración, ya no son rentables, ni se han podido hallar productos alternativos en la cartera de la compañía para sustituir la producción actual”. En un momento especialmente crítico de las negociaciones sobre el futuro de las plantas catalanas, desde la multinacional declinan hacer declaraciones y remiten su versión a varios comunicados. Curiosamente, el último post que aparece en el blog de su página web lleva el título El tablero, una cosa del pasado. “Es lo que hacemos nosotros en Rubí”, conviene Gabas; “yo estoy en el equipo que monta el circuito electrónico que hay detrás del cuentakilómetros, pero para el futuro, con el coche eléctrico, todos esos componentes serán nuevos, digitales, sobre todo, para el mercado de Europa”, detalla.
Continental, con sus 760 empleados, es, tras B. Braun Medical, la segunda mayor empresa de Rubí, una ciudad en la que el 40% de su población vive de la actividad industrial, a pesar de que entre 2008 y 2013 perdió más de 450 empresas, según el Instituto Nacional de Estadística.
Además de la situación de incertidumbre de Continental, la comarca se ha enfrentado recientemente a los ERE de Te Connectivity (automoción), General Cable (cables para líneas eléctricas) y Huayi Compresor (compresores herméticos). En Continental, buena parte de la plantilla suspira por la reindustrialización de las plantas. “Me gustaría quedarme, pero si no, tocará ponerse la mochila y buscar alternativas en otro lugar”, asegura Sergio Gabas, padre de dos hijos. “Para mí, la mejor solución es que en los próximos días haya un acercamiento de empresas interesadas en la reindustrialización. Con mi edad, estás en tierra de nadie, y los que vienen por debajo son gente mucho más preparada que nosotros. ¿A dónde vamos a ir?”, concluye García.
“Continental debe asumir su responsabilidad; esta plantilla es un ejemplo y no ha parado de trabajar desde el primer día”, zanja Nuria Requena. Hace apenas unos meses, un informe elaborado conjuntamente por Sernauto y McKinsey alertaba de que los proveedores de componentes del automóvil auguraban, a corto plazo, el estancamiento o la caída de beneficios de la mayoría del sector. Entre otras cosas, porque los coches eléctricos requieren menos componentes, por lo que la industria está convencida de que el nuevo escenario marcará una reducción de la mano de obra. Según el estudio, junto a Continental, grandes proveedores de la automoción, como Lear, Shaeffler, Magma o Valeo, ya acumulan varias advertencias sobre beneficios, un aviso a los inversores de que los resultados serán menores que los previstos inicialmente. Entre las diez compañías seleccionadas en el estudio, solo una, la española Gestamp, se libraba de esta tendencia.
Hace diez años no había promotor inmobiliario, comerciante o empresario en Nueva York que no pidiera al alcalde Michael Bloomberg la cabeza de su Comisionada de Transporte, Janette Sadik-Khan. En su afán por mejorar la movilidad en Manhattan —todavía hoy, cuestión peliaguda—, Sadik-Khan propuso y materializó un plan que contemplaba la peatonalización de algunas calles céntricas como la zona de Times Square y la conversión de 60 espacios abiertos al tráfico en plazas. También implementó el mayor sistema del mundo de bicicletas compartidas, a la vez que hizo construir 650 kilómetros de carril bici.
La movilidad mejoró en la ciudad un 4% después de cerrar Broadway (que atraviesa Times Square) a los automóviles. En términos de seguridad, el índice de heridos por accidentes de tráfico bajó en un 63%, y el número de peatones involucrados en accidentes disminuyó en un 35%. Paralelamente, en la Novena Avenida, con la introducción de los carriles para bicicletas, las ventas minoristas crecieron en un 49%.
Sadik-Khan es la cabeza de cartel del Smart City Expo World Congress 2019, que llega a Barcelona del 19 al 21 de noviembre, como punto de encuentro de actores públicos y privados —industrias tecnológicas, responsables políticos, líderes académicos y de pensamiento, centros de investigación y emprendedores— interesados en promover una revolución urbana inteligente y sostenible. “Llevábamos varios años tras ella”, reconoce, satisfecho, el director del evento, Ugo Valenti, sobre la presencia de Khan en el salón.
Ocurre que no es habitual que el cartel de ponentes de una feria de negocios que mezcla lo humanístico, lo científico y lo tecnológico lo encabecen cuatro mujeres y un hombre. En esta edición del Smart City Expo World Congress, junto a la urbanista californiana, brillan los nombres de Shira Rubinoff, experta en ciberseguridad y miembro de los consejos del Foro de Mujeres Ejecutivas para la Seguridad de la Información y Mujeres Líderes en Tecnología; Laura Tenenbaum, divulgadora científica que en los últimos años ha trabajado como editora del sitio web sobre cambio climático de la NASA, y de la arquitecta Benedetta Tagliabue, galardonada con el RIBA Jencks Award en 2013. Junto a ellas, destaca la presencia de Roland Busch, consejero delegado adjunto de Siemens.
“No es casualidad”, apunta Valenti. “Para nosotros era importante acercarnos a la paridad de género en lo que controlamos, que son los ponentes. Las ciudades inteligentes van más allá de la tecnología. Se basan en la sostenibilidad, la igualdad, la diversidad y la inclusión”, añade el director del certamen.
“Las ciudades deben encabezar los esfuerzos para poner la tecnología y los datos al servicio de los ciudadanos para abordar los grandes desafíos sociales y ambientales, como el feminismo, el acceso a la vivienda, el cambio climático y la transición energética”, señaló la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en la última cumbre del G20.
Cinco ejes
El Smart City Expo World Congress desarrollará un denso programa en torno a cinco ejes principales para definir los grandes retos a los que se enfrentan las ciudades en los próximos años: la transformación digital, el medio ambiente urbano, la movilidad, la gobernanza y las finanzas, y los modelos de ciudades inclusivas y compartidas.
Expertos de todo el mundo debatirán sobre la llamada Cuarta Revolución Industrial y sobre cómo conseguir ciudades más verdes y respetuosas con el medio ambiente y con sus ciudadanos gracias a tecnologías como la inteligencia artificial, el blockchain, los automóviles autónomos u otras nuevas propuestas de movilidad (micromovilidad, movilidad compartida, movilidad como servicios, etcétera). Todo ello en un entorno en el que cambiarán las formas de educación y trabajo, con, probablemente, menos necesidad de mano de obra, y bajo nuevos modelos de economía circular, que fomenten la reutilización continua de materiales para minimizar el desperdicio y la demanda de consumo adicional de recursos naturales. El lema del certamen este año es Una ciudad hecha de sueños. El interés en la cuestión es evidente; la feria crece con el tiempo y supera las 700 ciudades participantes, así como los 1.000 expositores (200 más que en la pasada edición). Además, se espera que el salón supere los 25.000 visitantes.
“Contamos con una mezcla curiosa de expositores públicos y privados. Con representantes de los gobiernos de países, ciudades y también de grandes corporaciones como Huawei, Cisco, Microsoft o Ferrovial”, cuenta Ugo Valentí.
Destaca la presencia de empresas chinas —un 10% de los expositores—, que trabajan con métodos “muy avanzados de gestión de big data e inteligencia artificial”. “Con proyectos piloto de predicción muy innovadores”, añade el director del evento, “por ejemplo, con su metodología, la decisión de si hay que unir o no el tranvía de Barcelona por la Diagonal, más allá del cálculo económico, podría pasar de ser una decisión política a una decisión analítica”.
Si entre los visitantes un 60% llega de fuera de España, entre los expositores hay un 81% de empresas e instituciones internacionales. Un caso curioso es el de los países nórdicos, que llegan al evento de la mano. “Dinamarca, Noruega y Finlandia traen conjuntamente a ciudades y empresas que les dan servicios. Una muestra de la idiosincrasia de estos países, que no solo creen en la colaboración entre empresa pública y privada, sino de las alianzas entre ellos”, conviene Valentí.
A nivel temático, el apartado de movilidad ocupará la zona expositiva más importante. Según el informe Smart City Market to 2025–Global Analysis and Forecast by Industry Verticals, de The Insight Partners, el mercado relacionado con las smart cities moverá más de 3.65 billones de dólares en 2025, casi cinco veces más que en 2017. Los sectores involucrados forman un amplio abanico.
Alcanzado el segundo semestre del año, la compañía californiana Tesla, líder mundial en la venta de coches eléctricos, afronta un momento clave: su director general, Elon Musk, anunció para este periodo la llegada de la estabilidad financiera y de las ganancias a la empresa. Según datos de la propia compañía, Tesla superó los 1.100 millones de dólares (994 millones de euros) de pérdidas durante el primer semestre de 2019.
Paradójicamente, nadie le discute a la marca con sede en Palo Alto el liderazgo de esta industria. Pero su buen rendimiento comercial —con una facturación de unos 8.600 millones de dólares en el primer semestre y la venta de 166.000 vehículos, un 21,7% del mercado— no ha impedido que las acciones de la compañía se desplomaran en más de un 20% en lo que va de año.
“Tesla necesita vender muchos vehículos para dar un giro a sus cifras. Y eso debería ocurrir en los mercados extranjeros, ya que la demanda de EE UU está cerca de alcanzar su punto máximo”, señala Felipe Muñoz, consultor global de la británica Jato. “Allí, Tesla ya no observa un crecimiento exponencial de ventas, ha habido una desaceleración respecto al año pasado”, justifica.
“Esa idea de que Tesla no genera dinero es completamente errónea y deberían de cambiarse los titulares. Presentan un balance de 5.000 millones de dólares, no van a cerrar”, asegura Ben Kallo, analista de la firma de inversión Robert W. Baird & Co.
Tesla fue fundada en 2003 por los ingenieros Martin Eberhard y Marc Tarpenning después de que General Motors cancelara su programa de fabricación de coches eléctricos. La entrada en la compañía en 2004 del emprendedor Elon Musk, tras ganar una fortuna con su empresa PayPal, aceleró su desarrollo. Entre rondas de inversiones y peleas entre los dueños —los dos fundadores abandonaron la empresa en 2008— , Tesla presentaba su primer vehículo, el Roadster, para salir a Bolsa poco después. En 2011 apareció el Modelo S, su primer sedán premium completamente eléctrico. Y en 2015, el Model X, un todocamino deportivo. En busca del precio asequible, en 2016 Musk presentó el Modelo 3 (con un coste de 35.000 dólares). También el camión Tesla Semi, que aún no se comercializa.
Superados serios problemas iniciales de producción, Tesla dispone actualmente de dos fábricas en Estados Unidos (en California y Nevada) y una que empieza a rodar en China. Y también trabaja en el diseño y desarrollo de soluciones energéticas que permitan a particulares, empresas y proveedores de servicios gestionar la generación, almacenamiento y consumo de energía renovable. “Con la fábrica de China van a doblar su capacidad productiva. Si logran alinear operaciones con costes y sacar un coche bueno, bonito y barato, serán el rey”, señala David Ortega, director del programa de automoción de EADA.
En un mensaje a sus accionistas tras hacer públicos los últimos datos económicos de la empresa, su director financiero, Zachary Kirkhorn, recordaba que “el de Tesla es un viaje a largo plazo”. Atribuye las pérdidas a la reestructuración de la compañía y a otros costes.
El director financiero no hizo referencia directa al paso al lado de su director de tecnología, JB Straubel; y meses antes, la salida de otros altos ejecutivos como el vicepresidente de ingeniería Steve MacManus, el vicepresidente Peter Hochholdinger y el jefe de operaciones en Europa, Jan Oehmicke. Aquellos movimientos provocaron un pequeño terremoto bursátil. “Es hora de que los accionistas acepten la realidad: los días de crecimiento de la compañía están llegando a su fin”, advertía el analista de The Wall Street Journal, Charley Grant, hace unos días.
Además, desde enero, los créditos fiscales federales en EE UU para la compra de vehículos eléctricos han sufrido dos rebajas, en enero y junio, y han pasado de 7.500 dólares por vehículo a 1.857, lo que puede golpear su mercado.
En cuanto al aumento de costes, está la inversión de la empresa en su inmensa planta de producción de Shanghái. “China puede ser su mayor mercado y, a la vez, su competencia más fuerte, sobre todo, por las tensiones comerciales con EE UU. Y veremos cómo les va en Europa, donde la competencia también crece y Tesla no juega como un actor local”, cree Muñoz. “De momento, su Modelo 3 está dando muy buenos resultados“, añade, y pronostica que los ingresos por este coche, el más vendido en el mundo, “determinarán la salud” de la compañía.
Incidentes
Un vehículo galardonado por su diseño y prestaciones, sobre todo de seguridad, pero con el lastre de ser un sedán en un mercado que tiende a decantarse ahora por los SUV (a cuya moda se suma también Tesla con su nuevo Modelo Y, cuya producción está previsto que comience en 2020 para EE UU). De hecho, defectos en varias unidades del Model 3 han provocado que la empresa alemana de alquiler de vehículos Nextmove anulara un pedido de 100 coches. Ese incidente también ha encendido las alarmas en cuanto a problemas en el servicio de asistencia de Tesla.
“Es una empresa capaz de soportar esos errores en el corto plazo, pero en automoción no puedes equivocarte con el producto. Su problema es que Musk no viene de la industria, no tiene experiencia en fabricación. Y veremos qué ocurre cuando empiece a fabricar en masa. Además, siempre quiere innovar y eso está muy bien, pero le falta innovar en servicio”, apunta David Ortega. Porque sus problemas no acaban en el producto: la compañía ha abierto 25 nuevos centros para afrontar las quejas de los clientes. En Noruega, el mayor consumidor de Europa de vehículos eléctricos, Tesla es el fabricante de coches con más quejas recogidas por el organismo de control del consumidor. “Los vehículos eléctricos son para China y California. En Europa no hay demanda”, declaró el responsable de desarrollo de BMW recientemente.
Aun así, en Estados Unidos el valor de la marca sigue por las nubes. “Son el Apple de la automoción”, concluye Ortega. Pero si quiere convertirse en una compañía de futuro, la empresa de Musk tendrá que aprender que repetir tantos errores no se perdona.
No hay mejor muestra de la globalización experimentada en el sector de la moda nupcial que el salón Valmont Barcelona Bridal Fashion Week. Más de 400 marcas acuden este año a una nueva edición del certamen y un 74% de los expositores llegan desde fuera de España. Entre los compradores se esperan minoristas de más de 50 países. Y además, la muestra estrena socio, la empresa suiza de alta cosmética Valmont.
Los primeros cuatro días del certamen, del 23 al 26 de abril, toma el protagonismo la pasarela, mientras que del 26 al 28 se celebrará en el recinto de Fira de Barcelona de Montjuïc la feria comercial. Los organizadores calculan superar los 20.000 visitantes del año pasado. El evento acoge 13 nuevas firmas y repiten las grandes marcas, líderes del mercado, como Pronovias, que clausurará la pasarela, o Rosa Clará, que en esta edición presentará su colección en el histórico edificio de la Llotja de Mar.
Con una facturación global de 860 millones de euros, sólo China supera a la industria española en la exportación de vestidos de novia. Según el informe Novias Millennials y Gen Z: el sector de la moda nupcial en 2020 —encargado por la propia BBFW al profesor del IESE José Luis Nueno—, si se sumara a esta cifra el peso del conjunto de los complementos y de los vestidos de fiesta y calzado, la facturación global alcanzaría los 1.350 millones de euros, 105 millones más que en 2016.
La industria local exporta el 74% de su producción total. Un 48% de esas ventas al exterior se concentran en Europa, principalmente a Italia, Francia y al Reino Unido. Cataluña, por su parte, encabeza la búsqueda de nuevas vías de negocio en el extranjero, y exporta el 76% de la producción de sus vestidos de novia, con un crecimiento significativo en los mercados de EE UU (12%), China (30%) y algunos países de Europa del este. El informe señala también que el sector da empleo en España a más de 13.400 personas y que en 2018 creció la producción en un 11% respecto a la cifra de 2016.
Entre los compradores, han confirmado que acudirán a la BBFW minoristas como Kleinfeld Bridal, Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman y Mark Ingram Atelier. Y es que, aunque China sea el país que más bodas celebra, Estados Unidos seguirá, según el mencionado estudio de José Luis Nueno, encabezando el mercado mundial de la moda nupcial.
De hecho, Pronovias, propiedad del fondo británico BC Partners desde hace un par de años, cuenta con tienda propia en Nueva York y este 2019 ha inaugurado otro establecimiento en Shanghái (China.) La marca consolida su expansión con presencia en 105 países.
Además de EE UU y China, el informe señala una evolución positiva del mercado de moda nupcial en zonas como Brasil, México, Perú, Chile y Colombia, y también en países del Golfo como Arabia Saudí, Kuwait y Qatar, “donde las novias con alto poder adquisitivo prefieren los vestidos occidentales de alta gama y están dispuestas a asumir gastos elevados”. Europa, Alemania y el Reino Unido mantienen un comportamiento positivo y, junto con Italia, siguen siendo países atractivos para las marcas exportadoras españolas, “sobre todo en el caso de los vestidos del segmento medio-alto”.
Las previsiones, aun así, indican que las bodas irán disminuyendo y se pasará de los 11,5 millones de enlaces registrados en 2018 a unos 10,8 millones en 2023.
Las diseñadoras Cristina Pérez, de YolanCris, y Saioa Goitia, de Sophie et Voilà, coinciden en que las consumidoras de sus vestidos responden a dos perfiles: mujeres de entre 20 y 28 años que están un tanto desorientadas en cuanto a lo que quieren por un exceso de información. En segundo lugar, están las mujeres de entre 25 y 35 años con las ideas más claras y que toman decisiones individuales.
La firma estadounidense Marchesa, cuyos modelos lucen actrices de Hollywood como Viola Davis o Scarlett Johansson, lleva ya unas semanas mostrando en un canal específico de sus historias de Instagram los preparativos de su debut en la BBFW. La marca ha elegido el certamen catalán para exhibir en exclusiva mundial su colección nupcial para la primavera de 2020 y una selección de trajes de fiesta. Esta firma neoyorquina, la también estadounidense Zac Posen y la malasia The Atelier by Jimmy Choo son las novedades más destacadas de la nueva edición de la feria barcelonesa.
Nuevas colecciones
En el ámbito local, Rosa Clará presentará una colección inspirada en la “feminidad, romanticismo y frescura para crear exquisitos diseños que enamorarán a todas las novias del mundo”.
Y desde la organización destacan también la presencia en el certamen de Jesús Peiró, que abrirá los desfiles el martes 23 de abril; Cristina Tamborero; la firma vasca ganadora del premio al Mejor Nuevo Talento de los Elle International Bridal Awards 2018, Sophie et Voilà Collection; el italiano Carlo Pignatelli; Isabel Sanchís; Marylise & Rembo Styling; Inmaculada García; Isabel Zapardiez con sus “novias amazonas”; Ana Torres; Esther Noriega, que presentó recientemente su colección Serendipia en la China Wedding Expo de Shanghái; Marco & María; la catalana YolanCris; Ramón Sanjurjo, con su nueva colección nupcial para hombres; Carla Ruiz; Sonia Peña, y la firma norteamericana Demetrios.
“Las colecciones que veremos este año en VBBFW mostrarán el poder creativo de los diseñadores que, con talento e innovación, saben cómo reinterpretar la tradición y crear con su propio estilo vestidos únicos, como cada mujer”, asegura Estermaria Laruccia, directora del evento.
“88 años después de su apertura y tras 82 de actividad en la Ronda de Sant Pere 3. Después de haber superado una Guerra Civil, un incendio devastador y un conflicto inmobiliario, la librería Catalònia de Barcelona cerrará definitivamente sus puertas”. Así se despedía a principios de año de su clientela Miquel Colomer, director de este histórico comercio. Hoy, en el número 3 de la Ronda de Sant Pere, en el centro de Barcelona, un cartel promocional ocupa la pared que en la última década albergó la sección de ensayos de ciencia y técnica de la Catalònia: “Bebidas a 1 €. Cualquier excusa es buena para quedar”. La librería es un McDonalds.
A un par de manzanas de allí, la Canuda (1931) liquida sus libros antiguos, cierra este viernes. Mango prepara su desembarco en el local. También en el centro de la ciudad, el Palacio del Juguete (1936) ya se ha trasladado. Los zapatos de la italiana GEOX llenarán pronto los 300 m2 de planta de este establecimiento centenario.
La caída de las ventas y el cambio en la legislación de arrendamientos urbanos (LAU) –conocida como ley Boyer–, que entrará en vigor a finales de 2014 y que, entre otras cosas, permite a los propietarios actualizar los alquileres de renta antigua (¡se pueden multiplicar por 50!), obligan a algunas de las tiendas emblemáticas del centro de Barcelona a bajar la persiana. Las grandes marcas se comen al pequeño comercio. Y el centro de la capital catalana pierde identidad para parecerse, cada vez más, al centro comercial de cualquier gran urbe occidental.
Josep Maria Roig, dueño de la pastelería La Colmena (1927), de la Plaça de l’Àngel, y alma de la Asociación del comercio emblemático de Barcelona. /EDU BAYER
Así las cosas, presionado por los comerciantes, los medios y la ciudadanía, el Ayuntamiento decidió tomar cartas en el asunto. En el último pleno de antes de las vacaciones de verano, se aprobó acuñar una nueva categoría en la calificación del patrimonio para los comercios emblemáticos de la ciudad: catalogarlos como bienes culturales de carácter histórico y etnológico como patrimonio mueble, inmueble y material. Más a allá del título, la decisión de los políticos resta vacía de contenido. El consistorio no ha determinado qué significa que los comercios emblemáticos sean declarados bienes culturales y, por lo tanto, si la decisión los protege de la LAU o no. En principio, los comerciantes confían en que esta medida permita la ejecución de políticas públicas de protección de comercios y tiendas de Barcelona. Pero los tenderos entienden que si llega, llegará tarde.
El panorama es claro: según un informe elaborado por ESADE y la Fundación Barcelona Comerç, el 40,8% de los arrendatarios de los ejes comerciales de la ciudad se van a ver afectados por el cambio de la ley, por el fin de los alquileres antiguos. Así las cosas, a un año de la regularización, por un local de la zona de Portal del Ángel por el que ahora el arrendatario –de renta antigua– paga unos 600 € al mes, algunas multinacionales están ofreciendo al propietario cerca de 30.000.
Entre los afectados, según el citado informe, habría una quinta parte de los comercios emblemáticos de la zona premium de la ciudad, el llamado eje de oro de Barcelona.
Xavier Banchs, responsable del Palacio del Juguete (1936). Al lado, la fachada de la tienda de la Calle Arcs, ahora cerrada y donde en breve abrirá una marca de zapatos italianos.
La lentitud con que la Administración ha intervenido y la indefinición de la intervención, han hecho que los más escépticos hayan aceptado ya traspasar sus negocios para, en el mejor de los casos, llevarse, como mínimo, un dinero antes de que venza su contrato de alquiler.
Agrupados en la Asociación del comercio emblemático de Barcelona, unos 50 comerciantes encargaron un informe a principios de año a un gabinete de abogados, presentado hace unos meses al consistorio. El documento señala, entre otras cosas, cómo los gobiernos de París o Roma protegen las tiendas históricas de sus centros.
París ha distinguido a 125 comercios, bares, restaurantes y hoteles de la ciudad como bienes cultures protegidos. Valoran su antigüedad, que en ellos se desarrolle una actividad comercial o artesanal tradicional realizada de forma continuada en el mismo sitio y cuestiones arquitectónicas y de decoración del establecimiento.
Roma va más allá de lo relativo a la apariencia y ha declarado como bienes culturales protegidos los negocios donde se llevan a cabo antiguos oficios artesanales que conservan antiguos procesos y técnicas de producción derivadas de las tradiciones culturales locales en peligro de desaparición.
Ambos ayuntamientos procuran por la continuidad de estos comercios con leyes y subvenciones y ofrecen, a su vez, ayudas económicas para su restauración.
Santi Mallafré, de la librería Canuda (1931), junto al Ateneu. La librería cierra mañana, en el local abrirán un Mango. /EDU BAYER
El consistorio catalán publicó en enero de 2012 el Estudio de identificación de tiendas emblemáticas de Barcelona y, más tarde, ha ido dando la distinción de “Guapos para siempre” a comercios de Ciutat Vella, el Eixample y los núcleos de los distritos históricos de la ciudad. En total, reconoce 108 establecimientos emblemáticos y 164, destacados.
“Queremos evitar cualquier desaparición más, sea por finalización de contrato, defunción del inquilino, jubilación, etc… ya sea mediante una normativa específica de protección o sirviéndonos de la capacidad negociadora del Ayuntamiento”, reivindican los comerciantes en voz de Josep Maria Roig, de la pastelería La Colmena.
De momento, el nuevo plan de usos de Ciutat Vella se suma a la amenaza de la caída de ventas y de la LAU. En la esquina entre Cucurulla y Carrer del Pi, los propietarios y asiduos a la pastelería Fargas (1928) y los de la numismática Monge (1948), ambos comercios ubicados en un edificio modernistas, temen porque la Fundación del Hospital de Sant Pau, propietaria del inmueble, acepte venderlo a un grupo hotelero que ya ha mostrado interés.
“¿Has visto El secreto de sus ojos? Esa en que encuentran al malo porque, dicen, un tipo puede cambiar de cara, de casa, de novia, de dios… Pero no puede cambiar de pasión, no puede cambiar de equipo de fútbol… Pues yo cambié de equipo de fútbol”. Eduard Fernández (Barcelona, 1964) se monda antes de aclarar cuáles son sus colores. En la víspera de la entrevista, me insisten en que el actor es perico (aficionado al Espanyol). Curioso, porque uno de los directores de Líbero me comentó al encargarme esta conversación que el protagonista de Fausto 5.0 era un culé recalcitrante.
“Ya ves, soy un poco raro”, justifica mientras enciende un cigarrillo. Y, como si estuviéramos en Smoking Room, confiesa, misterioso: “Yo era periquito, sí, porque mi abuelo era periquito. Cuando cumplí los 14, me regaló el carné de socio y estuve dos años seguidos yendo al campo con mi abuelo. En esa época, yo era antitodo, antifútbol, antisistema… Y dejé de ir. Me olvidé un poco del fútbol en general. Pero con el Barça de Guardiola me hice culé”.
¿Y ahora?
Ahora me gustan mucho el Barça y el fútbol. Pero aprecio también a los pericos y sigo cómo les va [comenta la victoria de la noche anterior ante el Athletic]. Seguro que me odiarán, porque lo que hice es muy odioso.
El fútbol, ¿prefiere verlo o jugarlo?
Bueno, de pequeño me gustaba jugar, claro, me lo pasaba bomba, en el colegio. Jugaba en la defensa. Ahora, lo que me gusta es quedar con mis amigos para ver los partidos, chillar y hacer el animal. Realmente, soy futbolero, futbolero de un tiempo a esta parte.
Decía que por el Barça de Guardiola.
Sí. El Barça de Guardiola es la excelencia máxima.
Guardiolista, pues…
Guardiolista, pero sin tonterías. Algunas veces nos hemos saludado, Pep ha venido al teatro a ver alguna de mis funciones. Me gusta porque tiene algo que la gente muy popular pierde enseguida: el sentido común. Tener un gran sentido común te acerca a los demás y combinado con el trabajo y la humildad te aporta una gran calidad humana. También creo que tiene una gran inteligencia específica y emocional. Guardiola es muy artista en lo suyo, también muy exigente.
¿Podríamos comparar a un entrenador con un director de cine o teatro?
Hay directores que se asemejarían más a Mourinho, con su injustificable estrategia y ese discurso cutre y grosero. El del odio al contrario, el de calumnia que algo queda. Casillas todavía paga el paso de Mourinho por el Madrid. Dicen que cuando se va de un club deja tierra quemada detrás. Estoy muy de acuerdo. No sólo en su club, también en la competición en la que trabaja, en este caso, la Liga española. Es una lástima, porque se ve que es buen entrenador. Pero creo que con su táctica es imposible diferenciar si tiene calidad como técnico.
¿Cree que interpreta un personaje?
Creó un personaje y le ha sucedido como a algunos actores, que, a medida que van cumpliendo años, el personaje se los come. Los automatismos que crearon desde el control, dejan de controlarlos y ya no producen el efecto buscado, sino el contrario. Sobre este tema, concluiría que la naturaleza es sabia.
Trabajando a menudo en Madrid, ¿en los últimos años habrá podido presumir de equipo?
Viví el 2-6 en Madrid. Solo, en un bar. El primer gol lo celebré reprimido, el tercero lo celebramos todos, incluso los madridistas que allí había. Lo pude disfrutar.
Cuentan que Tete Montoliu escuchaba los partidos del Barça por la radio en pleno concierto. ¿Sigue los partidos si tiene función?
Yo puedo estar en medio de una escena, mirar hacia un lado y preguntar cómo van. Con Anna Lizarán lo hacíamos mucho. Incluso lo comentábamos [baja la voz y susurra]: “Ha marcado Messi, 3-2”. Recuerdo oír un petardo en el exterior un día que nos jugábamos la Liga y mirarnos Annita y yo en escena pensando: gol del Barça.
Messi es como una estrella de cine.
Messi es una maravilla. Pero también Iniesta y Xavi me parecen estupendos. Xavi es como un faro. Mira, cuando yo me fijo en un actor, lo más importante para mí son las cejas y el entrecejo, toda esta franja de los ojos. Cuando un actor está realmente concentrado, no mueve esta zona. Si frunces el ceño, en cine, no es bueno. Pues fíjate que Xavi, cuando juega, mantiene inmóvil toda esta franja: las cejas, los ojos… No tiene expresión alguna. Es un faro. Me maravilla fijarme en esa parte de la cara de Xavi. Y también esa humildad que comentábamos. Messi está tocado por una varita mágica, lo suyo es innato. Cuando tú piensas: haría esto, él ya lo ha ejecutado.
¿Qué opina del Barcelona como club? ¿Entiende ese gen autodestructivo propio de algún Shakespeare?
Mira, he hecho una película sobre Pere Casaldáliga, palabras mayores. Destructivo es el capitalismo: destruir y vender. Eso ocurre con Cruyff, Guardiola, Rosell, Laporta… Que vende lo negativo, el mal rollo, los conflictos, sean ciertos o inventados. Vende el culebrón. Y a mí, esa parte no me gusta nada.
Volvamos al césped entonces. Me han contado que, además del Barça, es un gran fan de La Roja.
Cierto. Me parece maravilloso cómo juega la selección española. De hecho, una cosa no se entiende sin la otra, porque la selección española es una maravilla gracias al Barça de Guardiola. El gol de Iniesta del Mundial de Suráfrica lo celebré por todo lo alto. De lo que yo he visto, no ha habido en el fútbol nada más parecido al arte que el fútbol del Barça de Guardiola.
Tal y cómo están las cosas, ¿es obsceno pagar 40, 50 o 100 millones por un futbolista?
Dicen que eso ocurre porque el tío que los ha costado los genera. Y es lícito. A mí lo que me gustaría saber es de dónde sacan el dinero. La barbaridad es que un club de fútbol tenga deudas y siga fichando jugadores. Si tienes deudas, primero págalas. Hay directivos en el fútbol que dicen que hacen dinero de forma legal, pero no sé si es dinero muy limpio. No sé quién sale en los papeles de Bárcenas, pero dicen que hay muchos constructores…
Durante un tiempo se aseguró que en el palco del Bernabéu se cerraban gran parte de los negocios de España.
Sin duda. Y de los de Cataluña, en el del Barça; cosas de trileros con mucha pasta, todo bastante asqueroso.
El ministro de Cultura, José Ignacio Wert, se declaró “hooligan del Madrid”.
A los muy madridistas les digo: tú debes de ser una gran persona, tío, porque más defectos ya no se pueden tener [bromea].
Sus compañeros de profesión le cantan las cuarenta en cuanto tienen ocasión.
El 21% de IVA cultural es una barbaridad, son ganas de cargarse la cultura y deberían reconocerlo abiertamente. Creo que esa es la finalidad directa, no indirecta, de todo lo que está haciendo la Administración Pública. Igual que la finalidad directa es cargarse la educación y la sanidad. Y la finalidad directa es crear una crisis, no la indirecta. Ganar dinero con la salud de la gente debería estar penado, y que el dinero vaya a parar a paraísos fiscales cuando ves que los hospitales están sucios porque han reducido el presupuesto en limpieza… La gente es demasiado buena, no sé a qué estamos esperando. El otro día Wert, que dice grandes burradas, declaró: “Las manifestaciones de aquí son un juego de niños si las comparas con las de Chile”. ¿Me estás provocando o qué? A uno se le ocurren muchas barbaridades, por decir y por hacer. Y creo que algo ocurrirá, porque la gente está llegando a un límite.
Tiene una hija de 18 años, Greta, que también es actriz. ¿Qué futuro le ve aquí?
Me preocupa qué puede hacer, cómo le irá. Piensas: ¿qué futuro le dejas? Hay gente que todavía espera a que vuelva lo de antes, pero lo de antes no volverá. Algunas cosas son para bien. Casaldáliga tiene una frase magnífica: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”. Está bien, pero nos tenemos que asociar y tomar partido. Actuar de forma dura, bestia. Se están riendo de nosotros, están haciendo lo que les da la gana. Lo de las preferentes, por ejemplo, clama al cielo. Nos tomaron el pelo. Si quemas mobiliario urbano, te multan. Y, en cambio, si rompes el corazón y el futuro de la gente, no pasa nada. Hay algo que no va. ¡Y cuidado!
A los futbolistas les costó, pero muchos han dado el salto a otros países. ¿Se plantea trabajar fuera si aquí la cosa no mejora?
¿Sabes qué ocurre? Que como actor tienes un cierto compromiso con tu lugar. Hay de todo, eh, pero cuando uno se hace actor lo hace, entre otras cosas, para explicar y mostrar inquietudes y vivencias. Subes al escenario y quieres contar cosas. Y este es un buen momento para ello, hay muchas cosas que decir. El escenario es un buen lugar para decir esas cosas. ¿Ir ahora a Hollywood a decir cosas? Es respetable, pero creo que este es un buen lugar para decir cosas.
¿Cómo recordar las facturas del fascismo? Como hace con Lluís Homar sobre el escenario en Adreça desconeguda (Address Unknown, de Katherine Kressmann Taylor, Paradero desconocido, en castellano).
L’Adreça desconeguda es un buen texto para ver cómo una amistad se rompe por contradicción política, en este caso muy extrema, claro, porque hablamos del nazismo. Es una muy buena reflexión y el viaje está muy bien explicado por cada personaje y también está muy bien explicado cómo se puede llegar a matar con palabras. Si queréis ver cómo matar con palabras, id a ver L’adreça desconeguda. Es una horilla, pero la gente sale tocada.
Dicen algunos futbolistas que tras un partido les cuesta dormir. ¿Duerme al salir del teatro?
En el caso de esta función, que es más el resultado que el viaje interior del personaje durante la obra, sí. No es un personaje que hace un viaje de esos tan bestias que te llevas a casa. Es muy técnico, preciso. Hacer un Shakespeare, por ejemplo, sí que es muy bestia. Con Calibán [La tempestad] me dejé el alma, también con el Rey Juan. Con Hamlet, en el Grec [de Barcelona], te mueres. Luego, en Un tío en América hice de loco, con Els Joglars, todo el rato estaba arriba. Y salía del teatro como una moto.
¿Algún lugar especial donde le gustaría actuar?
En Maracaná, haciendo de futbolista en una peli. Y chutar un penalti.
Hombre, ya ha chutado un penalti en el cine, en El portero de Gonzalo Suárez.
Te voy a contar una buenísima. Con El portero fuimos a rodar a Asturias, por las nubes. Y resulta que no había nubes en Asturias esos días. Durante casi dos semanas, bajamos a la playa cada día, preparados para rodar, con los extras y todo. Esperábamos cuatro o cinco horas y nos volvíamos para el hotel porque no había nubes. Era una escena en la que yo debía chutarle un penalti a Carmelo Gómez, el portero, una escena clave [ambientada en la posguerra, Fernández interpreta a un maqui]. Y un día, bajamos y me dice el director de fotografía: “Eduard viene una nube, pero da para un penalti, no hay más, así que mételo”. Yo le dije a Carmelo: “Tío, tírate a la derecha”; y él, que no, que pensaba tirarse al otro lado… Y lo metí. Era mi segunda película, estaba nerviosísimo. Pensé: ¡si no lo meto, me matan! Veía la portería pequeña y a Carmelo cada vez más grande. Ahí entendí esa sensación que explican los futbolistas.
Y en teatro, ¿cuál sería el Maracaná del teatro?
Depende de cada uno. Yo, las dos actuaciones más emocionantes que recuerdo son: una, cuando empezaba. Hacía de payaso con un amigo, unos payasos un poco heavies. Hacíamos un número en un tarima en La Mina [uno de los barrios más desfavorecidos de Barcelona] y entre pico y pico, los chavales, ya mayorcitos, venían a vernos y se emocionaban, reían… Ostras, cómo me tocó. Otra, haciendo Un tío en América, con Els Joglars, en Caracas; la reacción de la gente fue descomunal. Al final, la escenografía, formada por cuerdas, caía; caían las cuerdas que representaban los árboles cortados por los norteamericanos. Los aplausos y bravos del público fueron bestiales. También recuerdo muchoEsperando a Godot, con Anna Lizarán, ahora que Anna ya no está. La sigo llevando aquí [se señala el corazón].
Dicen que es un actor muy intervencionista, pero no debe de ser para tanto cuando directores como Cesc Gay, Mariano Barroso y Lluís Pascual, en el teatro, repiten.
Se ve que sí, que soy intervencionista. Pero no sé si es bueno o no. Hay gente que no lo lleva bien, así que ahora lo estoy pensando. Si eres así, tienes que trabajar con directores que se avienen a que el actor intervenga más. Hay directores que quieren que hagas lo que ellos dicen. Si eso es lo que quieren, pues que paguen mejor. Uno se va haciendo mayor. Para mí un actor no es un ejecutor, no le puedes decir: “Dices esta frase y lloras”. Un libreto no es nada, son palabras en un papel, el recorrido del personaje lo hacen el actor y el director. El actor es el que sabe qué le pasa a su personaje. El de actor es un oficio.
¿Almodóvar [le dirigió en La piel que habito] acepta sugerencias?
[Levanta una ceja]. Almodóvar es muy bueno, ha hecho pelis excelentes. Él es muy autor, le gusta llevarte y acepta algunas sugerencias.
Si pudiera elegir, ¿qué le gustaría hacer ahora?
Tengo ganas de hacer buenos guiones, buenas películas. Hace poco recibí un muy buen guión, me encantó… Pero dijeron: no irá nadie. Luego hay guiones horrorosos que sí se ruedan. Smoking room no querían hacerla; la hicimos sin cobrar. Fue muy bien y es de esas películas que todo el mundo recuerda. Ahora queríamos hacer una serie con el mismo director, Julio Wallovits, con guión suyo, y también con Francesc Garrido [actor de Smoking Room]. Grabamos 10 minutos, la llevamos al Plus y tampoco… En fin.
Antes hablaba de Xavi e Iniesta. ¿Prefiere un buen secundario o un protagonista?
He hecho de todo. Me gustan los dos. Son roles muy distintos. Los americanos se refieren a los secundarios como los supporting actors y está bien. Me gusta tocar ambos palos, ver cómo estás en cada lugar. Es más complicado ser un secundario, debes ser muy humilde y fino. Si eres el prota y estás mal un día, no pasa nada, en un día haces muy poquito. El secundario tiene que estar fino en su día. Tocar el do aquí, el mi allí y el fa sostenido el miércoles. Y si no tocas bien el fa sostenido el miércoles, no tienes más margen.
Un actor tiene que saber hacer muchos papeles…
[Interrumpe] No, no. Puedes hacer el mismo papel toda la vida.
La gente dice…
[Interrumpe] Sí, la gente dice tonterías.
¿Como que el Barça del Tata Martino ya no es el Barça?
Eso es parte del capitalismo. El Tata Martino prueba cosas. Al Barça le habían tomado la medida. Si jugara siempre al máximo nivel del Barça de Guardiola, no pasaría nunca nada, pero eso es imposible. Dentro de cómo juega el Barça, debe de tener variantes y eso es lo que está probando. También me gusta que reserve futbolistas para que lleguen mejor a final de temporada, que la pasada ya sabemos qué pasó. Dejémosle trabajar. Disfrutemos.
Un grup de joves en la trentena comenta en la terrassa del Cafè de l’Orfeó de Vic el nou contracte signat per Nike i l’NBA pel qual la marca de roba esportiva vestirà els equips de la lliga professional de bàsquet a partir de 2017 –un contracte de vuit temporades i uns 1.000 milions de dòlars, un 245% més del que va pagar Adidas el 2006, segons els mitjans nord-americans–. Els joves vigatans no hi tenen interessos directes; celebren, però, l’impuls que aquest acord pot significar en la ja reconeguda carrera de Xavier Gallego (Vic, 1981), el més optimista, positiu i esbojarrat de la colla. L’amic que, des de fa cinc anys, viu a Nova York i exerceix com a Director Creatiu de l’agència R/GA, una de les agències de publicitat més prestigioses dels EEUU, amb oficines a Manhattan (al costat de Times Square), Austin, Los Angeles, San Francisco, Chicago, Portland, i també a Londres, Sao Paulo, Buenos Aires, Singapur, Sydney, Estocolm i Bucarest. Probablement, l’agència de publicitat digital més important del món.
A R/GA, Gallego dirigeix un equip de 130 persones i comanda bona part de les campanyes digitals de Nike. Entre d’altres, el compte del bàsquet. Passa que, amb aquest nou acord amb l’NBA, l’empresa haurà de gastar milions de dòlars en publicitat dels productes franquícia. “I no em puc ni imaginar tot el que podrem fer en les noves campanyes tenint els drets de la lliga, serem molt més rellevants. Serà la bomba. Ens ho passarem pipa!”, pondera aquest dissenyador de Vic, a qui ara mateix ocupa l’aplicació Nike Golf.
La seva feina, assegura, “l’apassiona”. “Una part, és de gestió, de coordinació dels diferents equips creatius, que per a mi és la part més avorrida. I després, hi ha la part creativa: incentivar idees, trobar oportunitats, capgirar la truita quan cal… Sovint, l’equip creatiu pren decisions poc arriscades i a mi m’agrada buscar què és més innovador. M’agrada evolucionar, anar més enllà d’allò que la resta proposa”, explica.
Xavi Gallego no és un publicista o dissenyador al ús és “un dissenyador d’experiències”. “El dissenyador d’experiències –assenyala– pensa en les seves campanyes de manera holística, té present els diferents moments de les campanyes, no se centra només en l’espot o el llançament del producte”. I ho fa aprofitant totes les possibilitats que ofereix la tecnologia. La diferència respecte a l’agència clàssica, és evident.
Cap a on va la publicitat?
“Ara, les marques viuen una transició. Tothom vol usuaris de la seva aplicació, de la seva web, dels seus comptes a xarxes socials. Però no pensen: desprès de tenir un like, què passa? Jo crec que s’ha d’anar un pas més enllà de l’aplicació, ja en tenim massa; de fet, no crec que en un futur hi hagi aplicacions mòbils. Aposto per prioritzar la relació amb l’usuari que fa servir aquesta aplicació. Fer un seguiment de la compra i educar al consumidor en tot el que la marca li pot oferir després”, insisteix Gallego.
I, en la mateixa línia, continua: “Aviat, l’experiència digital estarà més present en el món real que en el teu mòbil. Quan entris en un lloc físic, et passaran coses perquè el dispositiu que dus a la butxaca, oferirà tota la teva informació a receptors d’aquell lloc. Jo crec , per exemple, que aviat pagarem les nostres compres sense obrir la cartera ni treure el mòbil, amb reconeixement d’ulls i filigranes d’aquestes”.
Fins ara, Gallego, un remolí d’idees i optimisme, ja ha dirigit la campanya de Nike Bàsquet prèvia al Mundial de 2010; la d’atletisme, abans del JJOO de Londres; la creació de l’App d’skate de la marca i també, les campanyes digitals de la Black Mamba, protagonitzada per Kobe Bryant, la de les últimes bambes de Lebron James o el re-disseny de nike.com.
Al seu currículum també hi acumula desenes de premis, entre els quals, quatre lleons de Canes. I és que aquest vigatà és, en el món del disseny d’experiències digitals, el que als Estats Units anomenen un guru. Un referent que ha anat a parar al lloc “ideal” per desenvolupar el seu talent, a l’agència que, als anys 70, va revolucionar el món del cinema amb els crèdits de Superman, amb aquell escut que, al final del film, semblava sortir de la pantalla per explotar davant l’espectador.
“Aquesta filosofia, la mantenen: sempre pensen en innovar, sempre estan pendents de quin és el pas següent. De fet, fins ara no fèiem espots, els deixàvem per a les agències tradicionals, però ara som una de les primeres agències digitals que comença a fer anuncis. I ens va molt bé”, detalla, per enumerar, tot seguit, la campanya de Beats by Dre del mundial de futbol 2014, la de bàsquet amb Kevin Duran, de la mateixa marca d’auriculars, i el projecte Love Has No Labels, una experiència feta espot per a l’Ad Council.
A Nova York gràcies als monstres
Tot i la passió que transmet per la feina, Gallego admet que la pressió i el ritme que suporta li han fet sortir moltes canes en els últims cinc anys. Tot i això, no ha volgut aparcar el seu projecte personal com a il·lustrador, el ganxo que el va portar a Nova York. “Jo dibuixava els meus monstres, un projecte anomenat Eyesores, i els feia servir per provar tot allò que sortia nou a la xarxa. Amb ells vaig crear una aplicació per a Facebook, quan gairebé ningú hi jugava, i també una per a Twitter. I a través de Twiter em van contactar de l’agència, em van preguntar si tot allò que postejava ho havia fet jo sol i em van entrevistar per Skype per, finalment, oferir-me feina a Manhattan”, rememora.
Aquest any, els seus monstres han passat de la pantalla de l’ordinador al paper en un llibre: El amor es cosa de monstruos. “Una experiència genial amb l’única pretensió de provocar un somriure. De fet, els monstres són el meu alter ego”, confessa. “També vaig fer una exposició a Nova York l’estiu passat que va anar molt bé. I aquests dies, parlant amb un company de Vic, m’animava a intentar fer-ne una allà, a Vic. Cosa que realment m’emocionaria. M’agradaria ensenyar més què faig i qui sóc a Catalunya”, sospira. I, posats a somiar en veu alta, prossegueix: “Vull fer un curt animat amb els meus monstres”.
Fascinat per la feina dels il·lustradors Jeremy Billy i Jon Burgerman, Gallego aprofita cada visita a Catalunya per participar en conferències i activitats en escoles de disseny. “Vaig proposar a l’IDEP, on vaig estudiar, crear un pla d’estudis d’experience design, però era voler crear estudis d’una cosa que la gent encara no sabia gaire què era. Primer cal saber què és, tenir clar quina és la mentalitat d’un dissenyador d’experiències. Algú amb un perfil més obert, amb la innovació a l’ADN, sempre forçant la màquina en allò que es pot fer. Ja no es tracta de fer webs i aplicacions. Es necessita gent amb visió del disseny més enllà d’allò plàstic”, repeteix.
I, amb un punt crític, lamenta el conservadorisme que observa a Catalunya. “Barcelona té molt potencial, però hi veig por, veig gent atrevint-se el mínim. Les noves generacions tenen por al fracàs, probablement, per la conjuntura de la crisi, però per arribar on vols, l’has de cagar molt; sinó proves, no vas enlloc”, sentencia.
Res a veure amb Don Draper, el protagonista de Mad Men, que, sempre amb el seu vestit impecable i fet a mida, posaria el crit al cel si veiés que Xavier Gallego sol anar a la seva oficina de Times Square amb espardenyes de vetes.
El Senat d’Estats Units ha confirmat avui Betsy DeVos com a Secretària d’Educació del president Donald Trump amb 51 vots a favor i 50 en contra. Finalment, el vicepresident Mike Pence ha hagut de fer valer el seu vot determinant com a president del Senat per desempatar la votació, un fet sense precedent. La polèmica nominació de DeVos ha provocat que dues senadores republicanes en votessin en contra i que, durant l’última setmana, al Senat s’hagin rebut 1,5 milions de trucades de ciutadans contraris a l’elecció.
L’elecció de DeVos ha esta molt controvertida per diversos motius:
El primer, per la seva nul·la experiència en el sistema educatiu públic. De fet, demòcrates, sindicats de mestres, personal i alguns mitjans de comunicació només entenen el seu nomenament per la generosa donació que ha fet aquesta multimilionària, membre activa dels republicans de Michigan, al partit i a la campanya de Trump.
“No és experta en pedagogia, ni en plans d’estudis, ni en qüestions de l’Administració i l’escola. De fet, no té credencials o l’experiència apropiades per a merèixer un lloc com aquest, tampoc per gestionar el pressupost públic d’educació. És, en essència, una lobbista –algú que ha fet servir la seva extraordinària riquesa per influir en qüestions sobre educació i per conduir el debat cap a les seves conviccions ideològiques–”, deia en una de les seves editorials el Detroit Free Press.
I és que, DeVos ha treballat molt a Michigan per augmentar les ajudes públiques a les escoles charter, escoles privades que engeguen mestres, pares o associacions per compte propi i que no formen part dels sistema educatiu públic, però en reben subvenció –el més semblant a Catalunya serien els centres concertats–.
Des del banc dels demòcrates també temen que la candidata a secretària d’educació promogui la inclusió de continguts religiosos a l’escola o que les seves creences cristianes conservadores afectin determinats col·lectius.
A més a més, en la seva audiència davant el Senat de fa uns dies, a DeVos se la va veure perduda quan li van preguntar per la seva posició sobre l’actual sistema d’avaluació de les escoles. Va mostrar total ignorància sobre el programa IDEA d’ajuda a la inclusió. I va acabar la seva compareixença a un esperpèntica intervenció, sobre l’entrada d’armes a les escoles. La, probablement, futura secretària d’educació dels EUA, va dir que els estats havien de regular aquesta qüestió i que entenia que a llocs com Wyoming (Michigan) les armes a l’escola podrien ser necessàries per enfrontar-se als ossos bruns