El nuevo mundo de Calderón

Publicat l’1 de novembre de 2014 a El Periódico

Por los pasillos de la zona de vestuarios del Madison Square Garden cuelgan fotos de los gloriosos Knicks: los del campeonato de 1970, que lograron el primer anillo para la franquicia, y los del 73, campeones de la NBA por segunda y última vez. También hay imágenes de Pat Ewing. Y de los grandes acontecimientos que ha albergado la mítica pista de Nueva York, como el combate del siglo entre Ali y Frazier (1971). “Jugar en una franquicia como esta es otro mundo”, reconoce José Manuel Calderón, nuevo base del conjunto azul y naranja. Jugar en los Knicks significa que Justin Bieber, Nasir Jonez o Swizz Beatz asistan a un entrenamiento abierto al público. O que Speak Lee dirija un documental de cerca de una hora tratando de explicar las bases del triángulo ofensivo, el sistema con el que Phil Jackson, ahora presidente de los Knicks, triunfó en los Lakers y los Bulls ¬–con los que sumó once anillos¬–, y que ha adoptado el también nuevo técnico de los Knicks Derek Fisher, base en Los Angeles con Jackson de entrenador.

“Estoy muy contento de estar aquí”, asegura Calderón, que apenas conoce el Madison porque el equipo se entrena cada día en el complejo deportivo de Terrytown, a 45 minutos en coche desde Manhattan. “De hecho, muchos vivimos allí”, añade el base extremeño, aunque alguno de sus compañeros sí tiene casa en Manhattan.

A Calderón lo llamó Phil Jackson en persona para explicarle que los Knicks iban a cerrar su traspaso con Dallas. “Sabía que me iba a llamar, pero vaya, descolgar el teléfono y que sea Phil Jackson, impresiona. Él es un tipo muy importante aquí. Ha ganado once anillos como entrenador y dos como jugador con los Knicks, que son los únicos que tiene la franquicia”, recuerda el base.

Con un exentrenador de presidente y un jugador recién retirado en el banquillo,
el respeto de parcelas parece determinante en el devenir de los nuevos Knicks
“Es verdad que jugamos con el sistema con que jugaba Phil Jackson, pero es lógico porque él es el que manda y ha elegido a Derek como entrenador, que, además, jugó con él mucho tiempo. Es el sistema de Phil, pero también es el sistema con el que Derek quiere jugar. En el día a día del equipo Phil Jackson tiene poco que ver”, señala Calderón

Cumplidas las diez temporadas en la NBA (ocho en Toronto, un visto y no visto en Detroit y el último año en Dallas), Calderón entiende que su llegada a los Knicks, procedente de los Mavericks, no es un paso atrás en su carrera a nivel deportivo. “Para mí todo son pasos hacia adelante. Lo que pasa es que desde afuera se tiene una percepción de la NBA que no se ajusta al día a día. Saber qué equipo es mejor es complicado. Estamos acostumbrados a otro tipos de deporte y aquí las cosas son distintas. Venir a una franquicia como los Knicks es dar un paso hacia delante, ser titular con jugadores como Carmelo Anthony, en un equipo que dirige Phil Jackson, es un paso adelante”, insiste para añadir: “Ha habido muchos cambios, tenemos nuevo entrenador, nuevo presidente, pero creo que vamos a hacer una buena temporada. Vamos por el camino adecuado”.

La complicidad entre Calderón y la estrella, Carmelo Anthony –a quien la afición exige el MVP tras renovar por cinco temporada y 120 millones de dólares–, es evidente dentro y fuera de la pista. A menudo se les ve bromear. Como durante la presentación del equipo en que Anthony animó al extremeño a dirigirse al público del Madison en español. O como en las sesiones de atención a los aficionados –en que participa todo el equipo, con su mejor cara y no se ve a nadie con auriculares o manejando el móvil– donde suelen situarse codo con codo.

“Para un base, Carmelo es el tipo de jugador que quieres tener en tu equipo. Es uno de los mejores de la Liga”, resume Calderón.

El protagonismo del base español en este inicio de curso, ganándose un puesto en el quinteto titular de Fisher, ha sorprendido a algunos analistas, cosa que parece molestar al jugador. “Llevo muchos años como titular en la NBA y jugando muchos minutos. A mí no me sorprende”, subraya. Tampoco a los responsables de marketing de la franquicia, que en el póster gigante que han colgado en la puerta del Madison destacan a Jr Smith, Calderón, Amar’e Stoudemire, Carmelo Anthony, Tim Hardaway Jr. y Shumpert.

En los Knicks, Calderón recupera la posición de base. “En Dallas, por el sistema de juego, al jugar sin nadie con tanto tiempo el balón en las manos, mi rol era distinto. Pero yo soy base, el que debe de jugar y hacer jugar a los compañeros”, concluye.

En esta misma línea, el jugador no está dispuesto a entrar en ninguna polémica sobre su papel en el último mundial, en que la selección española cayó ante Francia en los cuartos. “No hay que darle demasiadas vueltas. Francia jugó mejor ese día. Orenga puso los roles y es lo que hay. No me gustan los ‘y sí’. No sabemos cómo habría ido si yo hubiese jugado más”, zanja.

Durante el campeonato del mundo Calderón y Pau Gasol reconocieron haberse imaginado jugando juntos en el Madison, “porque Pau estuvo a punto de fichar por los Knicks, pero el tema económico lo hizo imposible. Con las reglas que rigen la NBA, hacerlo caber en el equipo era imposible”, explica el base.

Cuenta además que llama con frecuencia al de Sant Boi, con quien este año, al estar ambos en la conferencia este, se verá las caras más a menudo. “Hemos hablado mucho estos días. Él está también muy contento en Chicago. Yo creo que le hacía mucha falta el cambio después de dos años no muy buenos en los Lakers. ¡Imagínate! Estar en un equipo como los Lakers y no ganar muchos partidos… Pau tenía ganas de salir y ha ido a un muy buen equipo. Además, que mejor comienzo de temporada que un Bulls-Knicks en el Madison”, sonríe.

“Con Marc [Gasol] y Ricky [Rubio] también hablo mucho”, prosigue el jugador de los Knicks. “Cada uno afronta esta temporada con objetivos diferentes y también con roles distintos en sus equipos. Marc [los rumores lo sitúan en los Knicks el próximo curso], luchando por los playoff, porque lo lógico es que Memphis esté ahí. Y Minnessotta, en cambio, lo tiene difícil para meterse, lleva muchos años así, además, el traspaso de Kevin Love, se han quedado con un equipo muy joven. No sé si serán capaces de meterse en los playoff este año, en el oeste es muy difícil”, concluye sobre un campeonato en que las apuestas dan como favorito a Oklahoma y Cleveland.

Renqueante por un problema muscular en la pantorrilla, Calderón realiza horas extra para poder aguantar la carga de partidos habitual en la NBA. Con tres hijos pequeños y viviendo lejos de Manhattan apenas ha tenido ocasión de disfrutar de los muchos encantos de la ciudad. “Todo necesita su tiempo”, señala. Así será cuando en la tienda de los Knicks del Madison todavía no puede comprarse la camiseta del 3.