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Los talibanes celebran la marcha de EE UU

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Publicat a El diario Vasco, el 30 de desembre de 2014

La insurgencia talibán celebró ayer como una victoria el fin de la misión de combate de la ISAF –la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, liderada por la OTAN– en Afganistán, escenificado en Kabul hace apenas 48 horas, después de 13 años de guerra. “No hemos sido derrotados, no hemos firmado ningún acuerdo con Estados Unidos para concluir la guerra, entonces ¿cuál es el sentido de que EEUU ponga fin a la guerra? Esto significa que EEUU y sus aliados han sido completamente derrotados y están huyendo del campo de batalla”, festejó en un comunicado el portavoz talibán Zabiulá Mujahid.

Y, con la promesa de restaurar su antiguo régimen islamista de línea dura, derrocado por la coalición internacional tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, concluyó: “Quizá las naciones que invadieron Afganistán se han percatado de que su misión fue la decisión más idiota de la historia moderna”.

Horas antes, el gobierno afgano informaba de la muerte de cuatro soldados tras un ataque talibán contra un puesto de control del ejército en una región del sur del país, en la provincia de Helmand. Tres soldados más habrían resultado heridos. Entre los insurgentes, habría ocho muertos.

Aunque las fuerzas norteamericanas permanecerán en el país en lo que califican de “misión de apoyo” al ejército y la policía afganos como mínimo hasta 2016, Estados Unidos y la OTAN dan por concluida la misión de combate en Afganistán. “La guerra más larga en la historia americana llega a una conclusión responsable”, señaló el presidente Barak Obama, también en un comunicado. El dirigente recordó que a su llegada a la Casa Blanca, Estados Unidos tenía 180.000 militares entre Afganistán e Irak. Ahora, cuenta menos de 15.000.

En Afganistán, seguirán, al final cerca de 13.000 soldados foráneos, en su mayoría estadounidenses –más de los que, en mayo, Obama aseguró con un contundente “es hora de pasar página”,–. Su misión: continuar con la formación de la coalición de las fuerzas de seguridad afganas para combatir a los insurgentes, que han matado a un número récord de ciudadanos del país asiático este año. Casi 3.200 civiles afganos han muerto en el conflicto en 2014 y más de 4.600 militares y policías locales perecieron en ataques de los talibanes.

Entre las tropas de la coalición internacional, desde 2001, han muerto en la guerra cerca de 3.500 soldados, alrededor de 2.200, estadounidenses. El gobierno norteamericano ha gastado, además, más de un millón de billones de dólares en el conflicto.

“Obama parece estar teniendo dudas sobre su estrategia en Afganistán después de la subida del Estado Islámico en Irak y el repentino colapso del ejército iraquí. Puede que esté tratando de evitar su responsabilidad si algo similar ocurre en Afganistán, donde los ataques talibanes van en aumento”, señalaba The New York Times en un editorial reciente.

Uno de los objetivos de la intervención militar internacional en Afganistán tras el 11S, era evitar que el país asiático diera cobijo a miembros de Al-Qaeda que pudieran preparar desde allí nuevos ataques a objetivos extranjeros. En este sentido, la mayoría de analistas coinciden en que la operación de la OTAN habrías sido, en parte, un éxito. La fuerza de Al-Qaeda en el país, aseguran, se ha reducido, aunque todavía tienen cierta presencia.

No se ha logrado, en cambio, derrotar a los talibanes y frenar su ofensiva en la zona, sobre todo, en el norte y el centro del país donde han ganado presencia.